
Padre, pido perdón. Nunca quise terminar mi relación hasta ese día, pero esa voz me hizo cambiar de parecer. Era tan femenina, tan cautivadora y llena de carácter que no me quedó de otra que compararla a la de mi ex-novia. ¿Que más podia hacer? La rutina y el exceso de trabajo me jugaron una mala pasada. Quizas nunca debí subir ese día al metro y asi nada de esto hubiese ocurrido, maldita voz, la recuerdo como si fuese ayer: “se ruega a los pasajeros dejar descender antes de subir”. Esa grabación destruyó mi vida.
1 comentarios:
Wajajajajajajja!!!
Me encanta estemicro-cuento xD
Pero me gusta otros mas qe tienes sobre el metro...
Ojala los subas luego =)
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