
Mirando por mi ventana, entre ciudades y montañas amanecía un tímido sol, el cual vergonzoso de su malestar intestinal decidió no dejarse ver escondiendose detrás de las cortinas nebulosas que eran complices de su tragedia.
"Hoy me quedaré en cama y no asomaré hasta sentirme mejor", mientras su padre universal le hacía un rico desayuno de té con leche y huevos revueltos.
Despues de el pesado desayuno que con cariño e inocencia le habia preparado el universo, el Sol no pudo levantarse y termino por quedarse acostado el día entero, asi que el Padre aprovecho de enviar a La Lluvia para que limpiara su insectario, la tierra de los mortales.
Todos los padres se equivocan, es una máxima universal, equivocaciones llenas de Amor e Inocencia.